¿ Al final del día, te da la sensación de haber estado ocupado… pero no haber avanzado en nada importante?
No es que falte talento. Falta foco.
Y en un mundo donde todo compite por tu atención, entrenar el foco se ha vuelto una habilidad profesional clave.
Aquí van 5 estrategias simples para recuperar el control (incluso en medio del caos).
1. Crea un ritual de inicio simple
No hace falta una rutina de 2 horas. Basta con una señal clara que le diga a tu cerebro: “Ahora vamos en serio”.
Puede ser ponerte auriculares, hacerte un café, escribir tres prioridades en una libreta. Lo importante es que lo hagas siempre igual.
2. Usa la técnica Pomodoro
Trabaja 25 minutos concentrado y descansa 5.
Suena básico, pero funciona. Especialmente cuando no logras arrancar.
Durante esos 25 minutos, cero multitarea. Una sola cosa. Punto.
3. Elimina lo que interrumpe
No necesitas estar disponible 24/7. Silencia notificaciones. Cierra pestañas innecesarias.
¿Urgencias? Deja solo un canal abierto (por ejemplo, WhatsApp Business o Slack). Todo lo demás puede esperar.
4. Cambia de entorno
Si estás en casa y no logras concentrarte, sal de ahí.
Un cambio físico muchas veces provoca un cambio mental.
Busca un espacio donde no tengas que pensar en nada más que en lo que estás haciendo. Donde todo te empuje a avanzar, no a distraerte.
5. No esperes a estar motivado
La motivación es inestable. No siempre está.
Pero la acción genera tracción.
Empieza por algo pequeño. Una línea. Un correo. Una tarea fácil.
Verás cómo el foco llega después de empezar, no antes.
El foco no se encuentra por arte de magia. Se construye.
Y muchas veces, se construye más fácil cuando te rodeás del entorno adecuado.
Uno que respira trabajo, ideas y energía.